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Car-Cross, primera toma de contacto en tierra

 

Un buen día decidimos que deberíamos probar algo que no fuera coger un coche rápido y entrar a circuito. Necesitábamos probar otra cosa, algo diferente, pero que nos diera buenas sensaciones. Es así como descubrimos la escuela de pilotos Sanse Racing School , situada cerquita de Madrid, y la cual prometía ser  la experiencia que andábamos buscando fuera del asfalto. Nos aseguraron literalmente que íbamos a alucinar cuando probáramos sus “juguetes estrella”.

 

Los Demon Car-Cross.

 

Os pondremos en situación, porque igual pensáis que es el típico “Buggie” que te alquilan en Peñiscola cuando vas de vacaciones para dar una vuelta a la suegra, pero de eso nada. Chasis tubular de 315kg junto a un motor (literalmente junto porque lo llevas en la espalda) de 600cc procedente de una moto (desde Yamaha, Honda, Suzuki…) de algo más de 100cv, sin diferencial, ni servos, ni nada por estilo. Literalmente tú y un motor pegado a tu culo. Estos “cacharros del demonio” también los utilizan pilotos profesionales para entrenar, como Dani Sordo o Carlos Sainz Jr. 

 

¿Conseguimos ya vuestro interés?.

 

Hay muy pocos sitios donde tengan la valentía por no decir inconsciencia de dejar probar al publico generalizado algo así, a personas como nosotros que al final somos unos simples aficionados de este mundillo, por que en serio, corren bastante. Pero cuando nos ponemos en sus manos vemos que sale fuera de su control. Nos imparten uno de sus cursos en el cual nos ponen en pre aviso de la que podemos liar , y sobre todo de lo que tendremos entre manos. A eso le sumamos unas cuantas clases técnicas, porque señores, en tierra, absolutamente nada de lo que sabemos vale, y un par de explicaciones son más que necesarias antes de subirse a estos aparatos.

 

 

 

 

Después de la parte menos divertida del día, nos encaminamos a lo que sería el pit lane o también llamado zanja. Es entonces cuando nos explican por dónde pasar cuando vayamos a más de 100 km/h por su circuito, el cual tiene curvas realmente rápidas y horquillas de 180º. Nos comentaron también que hay una diferencia abismal entre ir con las ruedas por la zona más lisa y libre de piedras y tiera acumulada de la pista, y la zona más degradada y con tierra a montones, ya que el comportamiento es totalmente distinto en cada curva y en cada pasada de esa misma. Depende de lo que haya hecho la persona que ha pasado justo antes por ahí y de cómo entres tu a esa curva.

 

 

 

 

¡¡Por fin empieza la acción!! Nos ponemos el mono, caso guantes, y nos metemos como podemos dentro de un habitáculo que roza lo claustrofóbico pero que te envuelve en un espacio realmente extremo y puro de competición. Aquí ya no hay vuelta atrás, tienes la columna de dirección entre las piernas y es raro, pero no te hace mucha gracia tener semejante barra ahi. Doble pedal de freno, el cual esta dividido por la barra que mencionabamos antes, un embrague con un recorrido ínfimo y un acelerador igual o más corto, junto a una palanca de cambios que funciona con el mismo recorrido que el de una moto, primera para delante y el resto hacia atras. Todo listo, nos cierran la puerta/ventana/reja o como queráis llamarlo, y salimos con la mentalidad de haber robado un Cadillac en el Bronx en un día de lluvia.

 

 

 

 

La aceleración es realmente espectacular tal es así que al principio te cuesta tener que anticiparte tantísimo a los movimientos, movimientos que con el volante son mínimos ya que el ángulo de giro es de poco más de media vuelta de volante. El primer error que puedes cometer es entrar en una curva solo girando el volante. Señores, repito una vez más, esto es tierra y no entras en la curva ni de coña si piensas hacer eso. La única manera de hacerlo girar es jugando con los pesos y sobre todo con el acelerador.

 

Opción A (la que recomiendan): Dar un toque al freno para cargar el tren delantero y justo en ese momento girar para que las ruedas delanteras hagan algo si se mueven.

 

Opción B: Balancear el coche al lado contrario antes de la curva para hacerlo derrapar antes y llegar ya de lado (conocido como sacudida escandinava, como decía James May en aquel capitulo de Top Gear en el que probaba los rallyes de tierra). Basicamente es hacer lo contrario a lo que la cabeza te dice que hagas antes de una curva, girar hacia el otro lado para mover el peso del coche, y dar un volantazo seguidamente hacia el lado al que quieres girar, para que el coche entre derrapando y con tracción.

 

Vosotros elegís, pero creo que tenéis claro que fue lo que hicimos nosotros. Mucha más divertida y eficaz fue la opción B.

 

 

 

 

Las tandas son de cinco vueltas, y menos mal. Realmente es muy físico y requiere una concentración extrema. Ni en las rectas puedes relajarte por que constantemente quiere darse la vuelta o salir volando contra la primera vaca o talud que veas. Y es que por tierra si ya de por sí las sensaciones son bastante más altas que por el asfalto, cuando le sumas semejantes prestaciones, el subidón de adrenalina es sencillamente brutal. Nos bajamos entendiendo perfectamente por que se utiliza tanto para entrenar por pilotos de talla mundial, el nivel de técnica, exigencia física y sobre todo concentración que requiere es espectacular.

 

El día acaba y casualmente mientras comemos exhaustos estamos todos en silencio mirando el móvil. Y si, todos estábamos buscando en Milanuncios anuncios de Car Cross.